Empresas pequeñas japonesas

December 21st, 2007 | zuco

En Japón como en cualquier otra parte del mundo existen empresas de reducido tamaño, que operan en el mundo tecnológico, que suelen ganarse la vida compitiendo por precio. Esta clase de empresas abundan en Japón y son una fuente importante de empleo. Sus principales clientes son multi nacionales, que abaratan costes de producción sub-contratandolas.
Actualmente el mercado japonés carece de personal cualificado dado que el ritmo tradicional de trabajo perpetuado durante años ha sembrado un rechazo por parte de los jóvenes a formar parte de una empresa relacionada con la informática.
El numero insano de horas, bajos salarios, normas estrictas, proyectos poco interesantes, hacen cada día más difícil encontrar personal de talento que quiera dedicar el 90% de su vida a trabajar bajo esas condiciones.
Por lo tanto, muchos jóvenes de talento, prefieren explorar otros campos que les compensen sea económica que intelectualmente.

Debido a la ingente necesidad de personal, se han visto obligadas a exportar mucha mano de obra externa, principalmente, por parte de países asiáticos. Esta clase de trabajadores suelen ser personas de gran nivel técnico que encuentran una oportunidad para poder poder salir de la pobreza en la que se encuentran en su país.

El inconveniente, a nivel humano de esta clase de empresas, es que el descontento, la amargura y el cansancio extremo de sus empleados crece con el tiempo, llevándoles a cambiar de empleo, regresar a su país de origen o en algunos casos, adaptarse y encontrar su propio lugar en la resignación.

Al principio no veía una utilidad a esta clase de empresas, desde el punto de vista social. Al contrario me parecía que solo servían para crear más trabajadores sometidos a condiciones laborales paupérrimas.
Pero en realidad cumplen una labor social, aunque esa no sea la finalidad de su existencia. Podríamos decir que es más bien un efecto colateral.

Esta clase de empresas dan la oportunidad de trabajar en el sector tecnológico a personas, que en otras circunstancias, se verían condenadas a realizar trabajos poco cualificados o incluso a ser unos desempleados.
Personas que no han terminado sus estudios, personas que no tienen conocimientos técnicos, personas que tienen problemas en la personalidad y encuentran dificultad para adaptarse a entornos laborales que requieran una interacción humana. En definitiva, ayudan a una parte de la sociedad japonesa que no podría encontrar empleo.
Por otro lado, ayudan a extranjeros, provenientes de países pobres, que después de haber estudiado y alcanzado un nivel técnico avanzado en su país de origen, por motivos políticos y económicos se verían condenados a realizar una vida en la miseria y la pobreza.

Por lo tanto, yo las llamo empresas trampolín, empresas escuela, empresas que basan su negocio en la mano de obra barata, en interminables horas extra de trabajo, en proyectos que nadie quiere hacer y a cambio brinda la oportunidad a mucha gente, para formarse, ganar un sueldo, aunque bajo, siempre por encima de la calificación del personal que poseen y en el caso de los extranjeros, le brindan la oportunidad para adaptarse a la vida en Japón y a aprender el idioma.

Hay que tener en cuenta que en Japón, la inmensa mayoría de los casos, las empresas no actúan de forma déspota y abusadora. Tienen unas reglas y una forma de funcionar. Aceptar esas condiciones no implica el ser explotado. Implica solo el estar de acuerdo con un modelo de trabajo. Suelen no echar _nunca_ al personal, suelen cuidar mucho a sus empleados, suelen pasar la mano a niveles impensables en empresas más grandes.

Por lo tanto no siempre todo lo que parece malo lo es y no todo lo que reluce es oro.

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