Una persona importante para mi me hizo caer en cuenta de una cosa que, a pesar de ser bastante lógica, no lo había pensado.
Todos tenemos deseos, planes para el futuro y proyectos que realizar.
Muchas veces no los podemos llevar a cabo por falta de dinero, tiempo, contactos, etc. Las barreras que nos impiden hacer lo que deseamos pueden ser muy variadas y cada una tiene una forma diferente de ser superada.
Por lo tanto la mayoría de las personas, posponen, para un momento mejor llevar a cabo sus propios planes. Al final el tiempo pasa y lo que deseamos hacer no llega nunca a ninguna parte dado que no fue nunca iniciado, esperando siempre “el momento oportuno” para hacerlo.
Por ejemplo, si queremos estudiar un idioma. Tenemos las ganas, tenemos quizás algún material, pero carecemos del tiempo o del dinero suficiente. Pero aun así podríamos empezar aunque sea 30 minutos al día o una hora a la semana o dos fines de semana al mes. Siempre se logra sacar algo de tiempo, aunque sea muy poco.
Si lo dejamos para cuando tengamos un buen material de estudio, más dinero o incluso la oportunidad de ir a una academia, al final quizás pasan años sin hacer absolutamente nada. Por eso me pregunto, ¿Cuánto habríamos avanzado en ese tiempo de inactividad, si le hubiéramos dedicado algo de tiempo?
Las circunstancias cambian, ahora no tenemos nada de tiempo, pero quizás dentro de un año si. Mejor empezar a andar, siempre se recorre algo pero nunca, nunca parar.
No empezar algo nos asegura a ciencia cierta que jamás lo terminaremos.
Empezándolo, aunque sea muy poco a poco, nos asegura llegar a algún lugar, algún día más tarde o temprano. Incluso aunque no lleguemos a la meta, siempre estaremos más cerca de ella que, si no hubiéramos dado ni un paso.


